Desde hace 10 años el mes de diciembre no es igual. En este mes se marchó de mi lado alguién muy especial en mi vida, pero su marcha no fue en vano, como era normal en ella, hasta en este momento tan duro para mí… me enseñó algo. Aprendí a decir sin miedo “me importas”, a disfrutar de cada minuto porque puede ser el último pero también a ser mejor persona.
Hoy con una sonrisa, y por ella, quiero poner negro sobre blanco, o en este caso… blanco sobre negro, palabras dedicadas a mujeres que me importan, mujeres que en este caso me han marcado laboralmente y que me han ayudado a ser quien soy. Ellas son cuatro, quizás podría poner más, pero estas cuatro mujeres han construido conmigo, y junto a mi trayectoria personal, quien soy hoy. Ellas son parte de mi causa, parte de lo que soy y de mi convencimiento de que la mayor satisfacción es contribuir a que la gente esté un poquito mejor en sus vidas.
A vosotras. A tí MAVI que eres capaz de devolver a cualquier profesional que se encuentre desilusionado la ilusión, porque eres capaz de hacer equipo como nadie y transmitir y convencer que todo esto merece la pena.
A tí MAVI que tanto me marcó ese día en el que entraste por en el despacho que compartí con mi amiga Emi durante tantas horas en la “casa” (casa, nombre por el cual conocemos al Servicio de Protección de Menores la gente que hemos pasado por allí, en C/Ollerías entonces), y donde nuestra primera conversación duró, creo recordar, más de dos horas. Dos horas donde éramos pura emoción, llevadas por la pasión de nuestros ideales y proyectos, de nuestra creencia por apostar por la educación y por nuestro trabajo diario por cada uno de nuestros “niños” (porque por uno que consigamos ayudar, todo merece la pena, todo el esfuerzo y trabajo que tengamos que hacer estará bien recompensado). Eres especial, y una magnífica profesional, nunca cambies, los niños y niñas de Reforma Juvenil y todos y todas que nos beneficiamos de tu entusiasmo y profesionalidad te necesitamos.
A vosotras. A tí CRISTINA que me guiaste, a tí que me enseñaste, a tí que me curtiste y me moldeaste como profesional comprometida con su profesión y con la gente.
A tí CRISTINA, que todavía me hace sonreir esa primera vez que entré en Sala y donde nos acompañaban otras dos grandes mujeres a las que también quiero (Rosa y Mari Paz). A tí, que quien me conozca sabe que te adoro y admiro, y que sé que prefieres que me quede aquí y te mantenga en este corto párrafo sin decir más, porque tu grandeza como persona y como profesional no me lo permitiría, y luego me regañarías. Simplemente gracias!
A vosotras. A tí NIEVES que lo nuestro fue un romance, una historia protagonizada por dos mujeres fuertes, cargadas de pasión por su trabajo y ganas de construir, y que muchas veces pienso que se parecen más de lo que ellas se creen.
A tí NIEVES, que tu profesionalidad y tu lealtad te preceden, que me la demostraste en los momentos duros y que me lo demuestras con tu amistad ahora. A tí que me ayudaste y contribuiste día a día en mis aprendizajes, a tí que me enseñaste “a no correr dentro de un tren en marcha”.
A vosotras. A tí EMI que lo eres todo, y ahí me callo, tú ya lo sabes y nos lo decimos siempre.
A vosotras, GRACIAS!
Escrito en un poquito más de mí
Comentarios recientes