La cuestión y el debate no debe centrarse en “botellón sí, botellón no” pues sería hacer más de lo mismo y conduciría a la criminalización de los jóvenes (cosa que está pasando en estos momentos).
Lo primero que se tendría que tener en cuenta ante cualquier problemática es trabajar en la búsqueda de la mejor solución o alternativa, pero siempre consensuada con las personas afectadas en el problema (parece algo lógico y de sentido común, pero el día a día y el caso que me lleva a escribir nos demuestra lo contrario), sólo a través del consenso y del diálogo conseguiremos el mejor resultado, y con ello el beneficio para nuestra ciudad.
El Ayuntamiento de Málaga con la prohibición del botellón ha intentado rectificar una mala gestión y una mala política.
1º argumentan que es mirando por la salud pública de los jóvenes: cuando fue una decisión de ellos, unilateral (sin contar con otros partidos políticos y sin los jóvenes) la creación de ese espacio, y también tendremos que recordarles que han sido ellos quienes durante más de dos años lo ha financiado y no han trabajado por buscar una solución. No entiendo como pueden argumentar eso, cuando la única alternativa planteada por el equipo de gobierno del Ayuntamiento, junto con la prohibición del botellón fue negociar con los bares del centro las copas más baratas, ahí se nota su política de salud pública, y si necesitamos más pruebas ahí va otra, hace unas semanas han suspendido la única intervención que realizaba el Ayuntamiento (uno de los ayuntamientos más importantes de España) en materia de Prevención de adicciones, que es el SAM (cofinanciado por el Plan Nacional de Drogas), por lo que en estos momentos no realizan ninguna actuación en Prevención.
2º argumento: dicen que cuesta mucho dinero, pues sí son 12.000 euros cada fin de semana. Pero nadie pidió la creación de un botellódromo, porque si hubiesen preguntado a los jóvenes hubiesen propuesto algo más, y ese dinero se hubiese podido destinar a un proyecto alternativo de ocio pensado por y para jóvenes, y a las fechas en las que estamos tendríamos mucho pagado.
La postura de prohibir de la noche a la mañana una acción que hasta hace una semana era subvencionada y permitida por el propio Ayuntamiento, es un acto hipócrita y que menosprecia a los jóvenes, y que llega a criminalizarlos, a la vez que es una forma poco educativa. Personalmente considero que esta forma de hacer política es bastante negativa porque da la impresión que funcionan con el aquí mando yo y se hace lo que me plazca, hoy puedes bailar, mañana no y pasado mañana, pues ya veremos. En definitiva el Ayuntamiento en todo este tiempo no se ha reunido con los jóvenes, ni con los vecinos, ni ha aceptado propuestas constructivas de otros partido políticos (como las del Grupo Municipal Socialista que buscaba el trabajar con el con y para las personas afectadas) para buscar el consenso en esta situación, definitivamente la medida es negativa e irreflexiva.
No nos podemos olvidar que la juventud es un reflejo de sus mayores, de aquello en lo que los hemos educados y aquello que le demostramos con nuestro ejemplo. El camino a seguir no es otro que intentar aumentar los recursos dirigidos a los jóvenes (al igual que existen para otros sectores de la población), para que ellos mismos aprendan a gestionar su ocio de forma saludable y responsable, sintiéndose parte de esta ciudad, de esta sociedad, fomentando valores como el respeto y la convivencia.
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